De acuerdo con el reporte policial, los delincuentes llegaron a bordo de tres a cuatro vehículos fuertemente armados y abrieron fuego contra una patrullera que regresaba de escoltar un camión de carga. En simultáneo, arrojaron clavos “miguelito” sobre la calzada para impedir el avance de los refuerzos, dejando al menos cinco patrulleras inutilizadas.
Luego, los atacantes detonaron la parte frontal del edificio, accediendo a la bóveda y a los cajeros automáticos, ambos afectados por la explosión. Hasta el momento se desconoce el monto sustraído ni la magnitud de las pérdidas materiales.
El comisario Leonor González, jefe de la comisaría local, confirmó que ningún agente resultó herido, aunque los uniformados quedaron prácticamente inmovilizados por los miguelitos. “Nos anularon con los clavos y no pudimos llegar al lugar durante el ataque”, relató.
Según testigos, los asaltantes hablaban con acento portugués y utilizaron drones para monitorear la zona durante el golpe. En su huida, se cruzaron con otro grupo de policías, lo que derivó en un enfrentamiento armado antes de escapar hacia la compañía Kumanda Kai.
Posteriormente, los agentes hallaron una camioneta abandonada que habría sido utilizada por los delincuentes.
El Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) desplazó personal de inteligencia hasta la zona para colaborar con las tareas de rastreo y análisis. “Hay muchas limitaciones en cuanto a cámaras y tecnología en Katueté, por lo que cualquier dato externo es valioso. No se descarta ninguna línea de investigación”, manifestó el general de brigada Alberto Gaona, comandante del CODI.
Las autoridades presumen que el hecho guarda similitudes con modus operandi de bandas del crimen organizado brasileño, que ya perpetraron asaltos similares en el norte del país. La Policía Nacional mantiene operativos en curso en caminos rurales de Canindeyú y zonas fronterizas en busca de los autores, que continúan prófugos.