El 25 de octubre del 2017, Laura Casuso fue advertida por la fiscala Alicia Sapriza de que estaba siendo seguida por supuestos sicarios. En aquel momento, la abogada reforzó su seguridad privada, utilizaba siempre chaleco antibalas y se movilizaba en una camioneta blindada.
El Ministerio Público supo del seguimiento a la profesional del Derecho luego de dos allanamientos realizados en Asunción, tras el atentado que sufrieron William Giménez Bernal (28) y su hijo de 5 años en el barrio Madame Lynch el año pasado.
Durante los procedimientos, se incautaron, entre otras evidencias, los teléfonos celulares de Giovanni Luis Bello, Rony Maximiliano Román y Diego Niz Pérez, supuestos sicarios detenidos.
Ellos tenían fotografías de la casa de Casuso en la ciudad de Lambaré, así como registros de los horarios de entrada y salida de los guardias de seguridad y de la propia abogada.
Laura Casuso fue asesinada el pasado 12 de noviembre en la ciudad de Pedro Juan Caballero, Departamento de Amambay, a la salida de una reunión de mujeres del templo masónico. La mujer recibió 10 impactos de bala y no llevaba puesto chaleco antibalas.
La misma fue representante de Jarvis Chimenes Pavão y del jefe del Comando Vermelho, Marcelo Pinheiro Vega, alias Marcelo Piloto. Ambos estuvieron guardando reclusión en Paraguay y ahora están presos en Brasil.