En conmemoración al Día Internacional de la Mujer Rural, celebrado este 15 de octubre, el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) resaltó los avances alcanzados en materia de empoderamiento económico y social de las mujeres del campo, a través de programas que promueven la autonomía, la inclusión y la sostenibilidad productiva.
Durante el último periodo, más de 3.700 jefas de hogar fueron beneficiadas directamente mediante capacitaciones, asistencia técnica, entrega de semillas, plantines, esquejes y tecnologías adaptadas, desarrolladas en coordinación con otras instituciones del Estado y organismos de cooperación internacional.
Las acciones del IPTA abarcaron múltiples rubros estratégicos:
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Agroindustria rural, con formación en procesamiento de alimentos, inocuidad, etiquetado y nutrición.
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Producción agrícola, enfocada en cultivos de mandioca, batata, frutilla, caña de azúcar y miel.
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Producción animal, a través de programas de lechería caprina y mejoramiento genético.
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Soberanía alimentaria y agroecología, con enfoque en derechos campesinos y sostenibilidad territorial.
En alianza con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS), la GIZ y gobiernos locales, el IPTA logró impactar de manera directa en 1.633 familias rurales, priorizando a comités liderados por mujeres, comunidades indígenas y zonas vulnerables.
Entre las experiencias más destacadas se mencionan:
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Producción de mandioca en Caaguazú, impulsada por siete comités femeninos de fomento.
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Emprendimiento de frutilla en Areguá, liderado por mujeres productoras como Raquel Gómez.
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Ampliación del cultivo de caña de azúcar en Canindeyú, con 210 familias involucradas y aumento sostenido de la producción.
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Producción de batata en comunidades indígenas del Chaco, donde tres comités están conformados exclusivamente por mujeres.
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Capacitación en producción lechera caprina en el Chaco Central, con participación de socias de la Cooperativa Campo Aceval.
Asimismo, el IPTA subrayó la importancia de la transferencia de tecnologías agrícolas generadas localmente, entre ellas semillas, plantines y esquejes, que contribuyen a diversificar la producción, mejorar los ingresos familiares y fortalecer la seguridad alimentaria en las comunidades rurales del país.