Primer tiempo entretenido, con polémicas y de situaciones cambiantes.
El equipo auriazul salió disparado de vestuarios y quebró el cero bien temprano (5’) por intermedio de un cabezazo de Paul Charpentier.
Las situaciones se sucedieron, la intensidad aumentó y el árbitro Mario Díaz de Vivar comenzó a complicarse a la hora de impartir justicia.
Primero, anuló un zapatazo de Santiago Arzamendia por una cuestionada falta previa de Enzo Giménez. Luego llegó un pisotón de Rafael Carrascal (ya amonestado) a Charpentier que pudo acabar en roja para el volante cerrista; y la picante incursión del luqueño Fernando Benítez, quien sufrió un dura entrada del azulgrana Ronaldo De Jesús dentro del área. Díaz de Vivar no vio penal y, nada más en la siguiente jugada, pitó sin dudar para Cerro Porteño a raíz de una mano de Rodi Ferreira. De la ejecusión se encargó Cecilio Domínguez (40’) que selló la paridad.
La cosa se mantuvo igual de caliente en la complementaria, también para el juez, que siguió perdonando tarjetas en ambos bandos.
Hasta que el Ciclón pasó al frente del marcador gracias a un bombazo de Santiago Arzamendia (53’).
Y el mismo Arzamendia tampoco duró mucho más en el campo porque vio la roja directa (66’) y dejó al Ciclón con 10. El panorama se complicó ya que, inmediatamente, Rodi Ferreira apareció para firmar el 2-2 (69’).
No pasó más y el partido se fue con repartija de puntos. Luqueño se queda en el fondo de la tabla y Cerro Porteño, que dejó ir la gran chance, se estaciona en la segunda plaza, en la antesala del duelo con Libertad.