Según el informe policial, el comerciante encontró frente al portón de acceso a su local una bolsa de polietileno celeste que contenía un sobre con un escrito a mano y dos balas sin percutir.
El mensaje, redactado en portugués precario, advertía a Ocampos que dejara de “apretar a los carniceros” de la ciudad y que vendiera la carne al mismo precio que el resto de los comerciantes. La amenaza concluía con un mensaje violento:
“Suerte que te estamos avisando. Si no respetas, vamos a arrancarte la cabeza”.
El hecho se produce en medio de la polémica sobre los precios de la carne en la zona, donde algunos carniceros denuncian que la distribuidora genera competencia desleal al ofrecer productos a menor costo.
Tras la denuncia, agentes de la Policía Nacional se constituyeron en el lugar y dieron intervención al Departamento de Criminalística e Investigaciones. El caso está actualmente a cargo del fiscal de turno, abogado Emilio Álvarez, mientras se realizan las investigaciones correspondientes.