Ven a Marset en barrio cruceño, y a su lujoso auto abandonado, y avivan “conexión” a caso Pecci

En Santa Cruz y el resto de Bolivia, la persecución policial con afán de atrapar a Sebastián Marset, tiene ribetes de película. Los servicios informativos focalizan mucho tiempo en el desarrollo de la investigación.
Ven a Marset en barrio cruceño, y a su lujoso auto abandonado, y avivan “conexión” a caso Pecci

El servicio de seguridad del vecino país siente la presión de la opinión pública, que fustiga la forma desembozada de cómo el narco oriental se hizo de varios documentos de identidad bolivianos (falsos), y cómo, por otro lado, el fugitivo consiguió llevar una vida “totalmente normal” en la segunda capital (económicamente) más importante del país andino. El episodio tiene todos los ingredientes para el gran escándalo, en donde se mezclan el narco, la política, el fútbol y la imagen de las autoridades policiales.

Según informes de prensa independientes de la línea gubernamental, Marset fue visto este martes en un barrio de Santa Cruz, en donde coincidentemente la policía halló, horas después del reporte, un lujoso vehículo perteneciente al fugitivo charrúa.

“Hace una hora Marset fue reportado como que abandonó un vehículo en un barrio de Santa Cruz. Los testigos dicen que el hombre tenía tatuajes en el brazo y en el cuello que coincide con la descripción de Marset. El vehículo abandonado es uno de los reportados como desaparecidos que él tenía”, dijo a la 1080 AM Pablo Ortiz, periodista del canal Unitel Bolivia.

El ministro de Gobierno boliviano (equivalente al ministro del Interior), Eduardo Del Castillo, reiteró por su lado que son alrededor de 2.300 policías que en todo el país, están desplegados con el objetivo de detener a Sebastián Marset.

La búsqueda comienza a tener perspectivas de expandirse por dos elementos: en Bolivia existe la alta presunción de que Marset es uno de los autores intelectuales del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci. Y que eso lo convierte en una “prenda” de búsqueda, habida cuenta que existe una recompensa de US$ 5 millones (ofrecida por EE.UU), por la detención o información que lleve a eso, del responsable moral de la muerte de la autoridad antimafia.

En este escenario, el servicio de seguridad de Bolivia parece tener el imperativo de encontrar a Marset, al que consideran como un pez gordo del narcotráfico continental.