Paraguay está viviendo un verdadero renacer.

Paraguay está viviendo un verdadero renacer. Y no es solo una frase bonita: es la consecuencia de una visión clara de país, sostenida con decisiones políticas, liderazgo y resultados concretos que hoy empiezan a cambiar nuestro destino.
Paraguay está viviendo un verdadero renacer.

Ese renacer se expresa con fuerza en un símbolo histórico: la firma del acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea en Asunción, en el mismo lugar donde nació el bloque, y bajo la Presidencia Pro Témpore ejercida por el presidente Santiago Peña. No fue casualidad ni azar. Fue el reflejo de una estrategia que volvió a colocar al Paraguay en el centro del mapa político y económico, abriendo una puerta enorme para el comercio, las inversiones y reglas más exigentes que elevan el estándar del país.

Pero el fénix no renace solo con diplomacia. Renace con resultados.

En lo económico, Paraguay viene sosteniendo un ciclo poco común en la región: crecimiento del 6% en 2025, tres años consecutivos por encima del 4%, inflación en torno al 3% y una consolidación fiscal visible, con menos déficit y mayor previsibilidad. Esa estabilidad ya se traduce en confianza internacional: Standard & Poor’s otorgó el grado de inversión (BBB-) en diciembre de 2025, consolidando un hito histórico para la economía paraguaya.

En lo social, hay un dato que resume dignidad y cambio estructural: la pobreza monetaria bajó al 20,1% en 2024, el nivel más bajo desde que se mide con esta metodología. A esto se suma una política pública que se convirtió en emblema de la gestión: Hambre Cero en las escuelas, que garantiza alimentación diaria a más de 1.050.000 niños y niñas en todo el país. Comer todos los días también es crecer.

En empleo, el mensaje es igual de contundente: Paraguay lidera el crecimiento del empleo asalariado formal privado en la región, con un aumento acumulado del 15,9% en los últimos dos años, según datos citados por el MTESS a partir de reportes de la OIT. Más empleo formal significa más seguridad social, más estabilidad y más futuro para las familias paraguayas.

Y cuando un país renace, se nota también en lo concreto: hospitales. Obras que durante décadas parecieron imposibles hoy son realidad. Se inauguraron el Gran Hospital de Coronel Oviedo, de alta complejidad para una amplia región del país, y el Gran Hospital del Sur / Hospital General de Itapúa, que fortalece de manera histórica la atención sanitaria en el sur.

En paralelo, las inversiones empiezan a llegar con nombre y apellido. Paraguay dejó de ser promesa para convertirse en destino. El anuncio del Grupo Costa (España), con una inversión de US$ 300 millones en el sector porcino, impacta directamente en cadenas productivas clave como el maíz y la soja. Y en infraestructura, proyectos de gran escala como la ampliación de la Ruta PY02, con inversión adicional anunciada por Sacyr, apuntan a integrar, conectar y multiplicar oportunidades.

El Plan Paraguay 2X sintetiza la ambición de esta etapa: duplicar capacidades, productividad y oportunidades; diversificar la economía y apostar a nuevas industrias y cadenas de valor que preparan al país para el futuro.

Por eso, cuando decimos que Paraguay renace de las cenizas, no hablamos de magia. Hablamos de liderazgo, de rumbo y de políticas públicas que empiezan a llegar a la gente. Hablamos de un país que vuelve a creer en sí mismo… y que, por primera vez en mucho tiempo, está logrando que el mundo también crea.