Pedro Juan Caballero, 19 de agosto de 2019
País

Brasil dice a Paraguay que no hay prohibición oficial sobre remesas en reales

El ministro de Hacienda informó de su encuentro con autoridades brasileñas. Le aclararon que no existe prohibición oficial sobre envío de remesas en reales desde Paraguay a Brasil y que responde a una decisión unilateral de un banco.

López viajó a Brasil, acompañado por el presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), José Cantero, para esclarecer con sus pares del país vecino las causas que motivaron la restricción a la importación de reales desde Paraguay a Brasil.

“Dicen que no hay una prohibición del Gobierno brasilero (...), que son decisiones unilaterales de los bancos ante los cuestionamientos que están recibiendo de fiscales y jueces en el proceso de Lava Jato”, comentó el ministro tras reunirse hoy con el mandatario de Paraguay, Mario Abdo Benítez.

La entidad brasileña que tomó esa “decisión unilateral” fue el Banco Paulista, investigado por la Justicia paraguaya por supuestos vínculos con la Operación Lava Jato.

Su medida repercutió en los bancos paraguayos encargados de realizar estas operaciones de divisas con sus pares brasileños, lo que les impidió enviar los reales a su país de origen y les obligó a quedarse con la moneda brasileña, de uso frecuente en los comercios paraguayos fronterizos con Brasil.

Sin embargo, antes que los bancos, la restricción la están sufriendo los establecimientos paraguayos, ya que los clientes brasileños llegan con reales que ahora resultan inútiles para el comerciante.

A pesar de que el ministro de Hacienda sostuvo que tanto para Paraguay como para Brasil estos movimientos de divisas “son operaciones lícitas y legales”, reconoció que entre el viernes y el lunes enviarán a Brasil “ toda la información que pidan con respecto a la consistencia de la actividad económica de la frontera”.

Una de las piezas que no encajan es el monto de las remesas enviadas, ya que el movimiento de efectivo en reales sobrepasa el gasto que podrían hacer los turistas brasileños en Paraguay.

Para el titular de Hacienda no existe ese desfase, que, según él, se debe a que solo se contabiliza a los turistas que pernoctan el país y no a los que cruzan la frontera en el día. “En Paraguay entraban 300.000 turistas al año del Brasil, pero ese dato hace referencia a turistas que se quedan a dormir. Sin embargo, el flujo de turistas del día, de gente que va y viene y cruza la frontera, varía entre 20 y 30 millones de personas”, detalló López a los medios.

Ese será uno de los datos que Paraguay enviará a las autoridades y bancos brasileños, con la intención de que “allá se queden tranquilos”. “Va a depender también de que los bancos paraguayos puedan dar a las respuestas correctas a sus corresponsales a la hora de las trasferencias. (...) Si todos decimos que las operaciones son regulares, no tendría que haber ningún problema para justificar eso a todos”, añadió el ministro. López no supo precisar a cuánto asciende el monto de las remesas de reales que se han quedado varadas en Paraguay ni el impacto que puede tener esta medida en las ciudades fronterizas, aquejadas desde hace meses por la bajada del consumo.

También avanzó que en los próximos días se mantendrán reuniones con las entidades bancarias paraguayas para conocer su situación, ya que el ministro desconoce “desde cuándo están con el problema”.

Si bien López insistió en que la suspensión procedía de un banco en concreto, dejó entrever en algunas ocasiones que las conversaciones con el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, y con el titular del Banco Central, Roberto Campos Neto, también abordaron el estado del sistema bancario paraguayo. “También nos pidió Brasil, en los procesos de cumplimiento, en los procesos de debida diligencia, conocer al cliente. Nos va a facilitar tener más accesos a corresponsales y entidades que puedan hacer ese negocio de transporte y exportación de divisas”, dijo.

Además, también se solicitó que se involucre a más bancos paraguayos para “entrar en ese operativo” de movimientos de divisas, con la promesa de “hacer lo mismo en Brasil”.